Muchos mexicanos piensan que es mejor tener su capital invertido en dólares a en pesos, porque tienen la creencia de que el peso se devalúa fácil y rápidamente.

Históricamente, el peso se ha devaluado frente al dólar en incontables ocasiones, sin embargo, en cada una de estas crisis, México y nuestra moneda han salido victoriosos, proporcionando una ventaja a aquellos que siempre han creído en nuestro peso.

A continuación te mostraremos por qué es mejor invertir en pesos que en dólares.

 

 

Como se puede apreciar en la tabla, si en el año de 1996 hubieras hecho una inversión en la Bolsa Mexicana de Valores (la cual es una inversión de alto riesgo porque los factores para hacer crecer tu dinero dependen de que tan hábil seas para manejarlo), en el año 2017 tendrías acumulados 13, 984 pesos.

Si por el contrario, hubieras invertido en 1996 esos mismos 1000 pesos pero en CETES (un mecanismo de inversión seguro que sólo hace crecer tu dinero), al 2017 tendrías 5, 720 pesos.

Y si, hubieras invertido esos mismos 1000 pesos en 1996 pero en dólares, tu dinero a la fecha sería solamente 2, 633 pesos.

Por eso podemos observar que el invertir en pesos es lo que más le conviene a tu dinero, puesto que las instituciones mexicanas protegen tu dinero de la inflación y de la devaluación.

A continuación de mostraremos un pequeño recuento de las devaluaciones que ha habido a lo largo de la historia de nuestro país.

 

 

Devaluación 1976: Desde el 19 de abril de 1954 hasta el 31 de agosto de 1976, existió un tipo de cambio fijo de $12.50 por dólar. El 31 de agosto de 1976, el gobierno de México encabezado por el Presidente Luis Echeverría Álvarez anunció que el Banco de México dejaría de mantener dicho tipo de cambio fijo.

Después vino un período de estabilidad relativa y artificial – de 1977 a principios de 1982 – durante el cual, el peso se depreció gradualmente dentro de una flotación controlada e inferior a lo que la realidad exigía.

Devaluación 1982: El 17 de febrero, una vez más, el Banco de México decidió retirarse del mercado de cambios como consecuencia del estancamiento económico internacional, la reducción en los precios de importantes productos de exportación y de presiones sobre la balanza de pagos.

A partir del 23 de septiembre de 1983, el tipo libre de cambio, que se había mantenido estable en el rango de $148.50 a $150.00 por dólar, también comenzó a deslizarse 13 centavos por día contra el dólar americano.

El 6 de diciembre de 1984 el deslizamiento se incrementó a 17 centavos diarios, y a 21 centavos el 6 de marzo de 1985. Posteriormente, el 11 de julio de 1985, cuatro días después de las elecciones federales de aquel año, se abandonó el deslizamiento diario del tipo de cambio libre y nació el tipo “super libre. Para el 5 de agosto de 1985, comenzó un sistema doble del tipo de cambio controlado: el de “ventanilla” y el de “equilibrio”.

Al finalizar 1985, el tipo de cambio “super-libre” (en casas de cambio) se situó en $450.00 por dólar. Un año después, un dólar costaba $922 y el 31 de diciembre de 1987 llegó hasta los $2,278 por dólar. Finalmente al terminar 1988, último año de gestión del Presidente Miguel de la Madrid Hurtado, el billete verde cerró en $2,285.25.

Devaluación 1989: En 1989, primer año de la administración de Carlos Salinas de Gortari, el dólar finalizó en $2,586. En 1990 su cotización cerró en $2,949.50. El 1º de enero de 1993, decidieron quitar tres ceros al peso mexicano por lo que al 31 de diciembre de 1993, el billete verde costaba N$3.107(nuevos pesos). Durante 1994, el peso se devaluó alrededor de un 10% en la primavera para que cerrara en N$3.44 el 30 de noviembre, al finalizar el sexenio del Presidente Carlos Salinas de Gortari.

Devaluación 1995: Con la nueva administración encabezada por el Presidente Ernesto Zedillo, el peso sufrió la enésima devaluación en la historia financiera reciente del país. El 19 de diciembre de 1994, en medio de un mercado sumamente nervioso, el dólar cerró en $3.46. Ese mismo día por la noche – o para ser exactos, en la madrugada del martes 20 – las autoridades decidieron ampliar la banda de flotación del dólar, y el martes el billete verde se fue a prácticamente N$4.00.

Al día siguiente, el Banco de México decidió abandonar el mercado cambiario a su suerte y el peso se devaluó una vez más. Al cierre de diciembre de 1994 el dólar cotizaba ya alrededor de N$5.00, lo que significó que el precio del dólar aumentara 60.7% respecto a su cotización de 12 meses antes. Por consiguiente, el peso que valía US$0.32 al cierre de 1993, al terminar 1994 solo valía US$0.20, lo que significó una devaluación de 37.8%.

Durante 1995, se mantuvo la devaluación del peso, cerrando el año en $7.68, lo que representó una depreciación de 53.6% durante el año.

Después vivimos la gran crisis económica global de 2008 – 2009 donde llegó a depreciarse poco más de 40.0%, en esta ocasión hubo correcciones en los siguientes años.

La última depreciación importante se ha dado a partir de julio de 2014 a la fecha, al pasar de alrededor de $12.90 hasta su máximo de $21.00 según el tipo de cambio interbancario que publica Banxico.

Recordemos que a principios del siglo XX, la moneda mexicana era muy apreciada en el mundo, incluyendo a China y que en ese entonces, el peso de plata estaba casi a la par con el dólar.

La plata se mantendría como metal para la fabricación de monedas tras la Independencia y durante el Porfiriato.

Luego de la lucha revolucionaria fue necesario un ordenamiento del sistema monetario, labor que fue a parar a manos del Banco de México. A partir de 1931 se estableció que el metal de respaldo de nuestra moneda sería el oro, con 0.75 gramos por peso.

Mexico siempre ha salido exitoso de todas sus crisis en especial cuando la sociedad y el Estado trabajan unidos. La mejor forma de demostrar lo anterior es que a lo largo plazo, salvo inversiones especulativas, las inversiones en pesos (peso vs. dólar y riesgo vs. riesgo), siempre ha dado mejores resultados invertir en pesos que en dólares.

Si quieres mayor detalle de este tema, visita la sección de Comparativo de Inversión.

 

 

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